Cuando subimos a la guagua nos dicen que debemos sentarnos con personas que no estaban en nuestro mismo curso, para que compartamos con personas diferentes. luego, nos dieron unas frases bíblicas. mi frase estaba en Mateo 7: 24-27 y decía:
24 Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca.
25 Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca.
26 Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a un tonto que construyó su casa sobre arena.
27 Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.»
Desde ese momento empecé a sentir a Dios, como el mismo le hablaba a mi vida, todo el camino la pasamos escuchando canciones y el testimonio de la hermana Glenda, canciones que me hacían sentir relajada y en un ambiente de paz.
Cuando llegamos al Higuero, lugar del retiro, nos separaron en pequeños grupos y hablamos sobre Nicodemo y de como podríamos nacer de nuevo, estuvimos dialogando y discutiendo una serie de preguntas sobre Nicodemo, realmente esta historia me edifico mucho y lleno mi vida, a pesar de, haberla escuchado.
Luego todos juntos hicimos una ronda y allí empezamos a adorar a Dios, realmente sentí a Dios en aquel momento, sentí como se manifestaba en aquel lugar, a pesar de no ser de la misma religión, el mensaje que nos dieron allí fue muy edificante para nuestras vidas, luego de esto empezamos a cantar algunas canciones que me sintieron sentir aun mas llena de Dios. Al pararme del suelo sentí una gran comunión con Dios y una gran armonía.
Despues nos dieron un momento para compartir y nos avisaron que nos tenían una sorpresa, todos nos quedamos con la curiosidad de saber a donde iríamos.
llegamos al asilo San Francisco de Asís y allí estuvimos hablando con algunos ancianos que se encontraban en aquel lugar, al inicio no podía hablar con nadie porque me sentía muy triste cuando vi a aquellos ancianos, solos, sin nadie que lo fuese a visitar o tan siquiera a regalarle una palabra de aliento, pero luego conocí a Rafael uno de los ancianos y me sentí muy alegre al escucharlo hablar, lo mas sorprenderte era que ese anciano tenia tanta fe en Dios que muchas veces ni nosotros mismos que somos jóvenes la tenemos, me sentí tan bien con Rafael que al día siguiente (jueves) volví a visitarlo.
Este retiro ha sido de mucha importancia para mi vida y se que también para la vida de mis compañe-ros porque verdaderamente se sintió a Dios, este retiro cambio mi vida en todos los aspectos.
Le dio gracias a Dios que me permitió vivir esta experiencia inolvidable. THANKS GOT.....
